A través de los siglos, hombres y mujeres han buscado métodos anticonceptivos
eficaces. Han ensayado diferentes métodos y muchos han fallado. Algunos han sido dolorosos y
otros cómodos, unos ineficaces y otros eficaces. De todas maneras diferentes métodos han pasado
de generación en generación.
Un método de vieja data fue el natural. En el pasado las mujeres descubrieron
que amamantar a sus hijos durante dos o tres años después del parto, les podía suprimir la
ovulación y evitarles la preñez. Otros métodos eran el "coitus reservatus" o sea que el hombre
evitaba la eyaculación durante el coito y el "coitus interruptus", esto es que el hombre
retiraba el pene de la vagina de la mujer y eyaculaba fuera de ella.
El método del ritmo consistía
en no tener coito durante el período de ovulación de la mujer. El problema es que no se
conocía cuáles eran los días fértiles e infértiles de la mujer. Por ejemplo, el
ginecólogo griego Soranus, del siglo II antes de Cristo, decía que las mujeres eran fértiles
durante la ovulación, pero afirmaba erróneamente que el período de ovulación correspondía al de
la menstruación. Los investigadores no pudieron determinar sino hasta 1930 cuáles eran los días
fértiles en la mujer. Debido a la falta de conocimientos en el área de la contracepción, la
mayoría de las mujeres recurrían a varias pócimas y rituales.
El aceite de oliva, la pulpa de granada, la ginger y el jugo del tabaco se
usaban con frecuencia para irrigar la vagina. En la mayoría de los casos estas prácticas solo
tenían como efecto matar algunos o retrasar la llegada de los espermatozoides al óvulo. Algunas
mujeres usaron excrementos de cocodrilo mezclados con miel o con la resina de algunos
árboles y hacían una especie de crema que introducían en la vagina antes del coito.
La historia de los anticonceptivos orales es tan bizarra como la de
las pócimas que se usaron. Muchos anticonceptivos orales no eran otra cosa que
bebidas inocuas que contenían aceites, frutas, granos y otras especies vegetales. Soranus
sugería que las mujeres usaran el agua que desechaban en las herrerías después de usarla
para enfriar el hierro al rojo. Otro anticonceptivo oral era la orina o vísceras de
animales que mezclaban con ínfimas cantidades de mercurio, arsénico o estricnina.
Ciertos métodos implicaban una serie de movimientos corporales que pretendían
expeler el semen de la vagina. Soranus les recomendaba a las mujeres griegas que dieran
siete saltos hacia atrás después del coito. A las mujeres europeas se les recomendaba que
empujaran e hicieran rotar la rueda de un molino cuatro veces a media noche.
Las duchas también se usaron para el control natal. Las prostitutas francesas
usaban desde 1600 jeringas para duchar la vagina después del coito. Este era un método rara vez
eficaz a menos que el contenido de la ducha fuera ácido.
En el pasado las barreras aislantes se consideraron lo más efectivo. La
barrera evitaba que el semen llegara al óvulo. Las esponjas de mar envueltas en una tela suave
de algodón y empapadas de vinagre o de jugo de limón se introducían en la vagina para que
actuara como espermicida. A veces simplemente se metían en la vagina medio limón. No faltaron las
mujeres que se introducían pequeñas tablas de madera que solo sirvieron de instrumento de
tortura. Las mujeres orientales usaron papel encerado para "cubrir la cervix" y las mujeres
europeas usaron cera de abejas.
Los historiadores atribuyen a los árabes la invención del dispositivo
intrauterino. Para evitar la preñez de los camellos en las largas travesías por el
desierto, les colocaban a las hembras un aro en el útero. Lo que hacía el aro era producir una
infección leve en el útero que impedía la fertilización y la fijación del óvulo.
Antes de los dispositivos intrauterinos modernos se usaron unos que se
colocaban en la vagina con una parte penetrando la cervix a la entrada del útero. El ginecólogo
alemán Grafenberg desarrolló en 1920 uno a partir de tripa y alambre de plata. En 1965, las
mujeres usaron dispositivos intrauterinos de polietileno pero solo podían usarlo aquellas que
ya habían tenido al menos un hijo. Luego en los años 1970s, los dispositivos de cobre se
hicieron muy populares pues lo podía usar cualquier mujer adulta.
Las mujeres no fueron las únicas en usar alguna forma de contracepción.
Los antiguos egipcios usaron una forma primitiva de condón elaborado con telas o con intestino de
animales. En el siglo XVII el rey Carlos II encomendó la elaboración de un sistema de
protección similar fabricado a partir de tejido animal. A finales del siglo XIX el
descubrimiento de la vulcanización del caucho hizo posible que en el siglo XX se popularizara
el uso de condones de látex. A principio de la década de los 90´s se inventó el condón femenino
para que las mujeres lo introdujeran en su vagina. En los países de escaso desarrollo
económico se utilizan hoy en día métodos quirúrgicos de esterilización como la vasectomía
en los hombres y ligar las trompas de Falopio en las mujeres.
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